Sigo pensando que mis
pesadas alas son parte de mi cuerpo, que aquellas estúpidas y molestas cargas
de carne, plumas y huesos, formadas por mis propias manos, están unidas a
mi espalda con algo más que aguja e
hilo. Estoy seguro que algún día aceptarán mi ser, mi vida y mi deseo, ayudándome a llegar lo más
lejos que pueda, sólo con saltar a un abismo.
Mas no importa como lo vea, lo único que ellas me demuestran es odio, impidiéndome
caminar, empujándome al cercano suelo, son
las culpables de todos mis pesares y de todas mis caídas, pero las perdono,
porque algún día me harán volar.
Permítanme estar
siempre con ustedes, aunque terminen siendo la causa de mi muerte, siempre serán
la de mi respirar y algún día, quieran o
no, seremos quienes disfruten el calor de las nubes, el frío del sol, en el
cielo que no es paraíso. Permítanme
cumplir mi tacaño deseo.
Para: Mis alas de arcilla.
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