No importa cuanto ría o cuanto lloré, cuanto me esfuerce en apagar la televisión, mi deseo -o mi torpeza- me prohíbe irme sin ver como el desenlace domina mi mente.
No importa cuanto espere a que todos los créditos caigan por el abismo, y que las palabras "basada en hecho reales" aparezcan como una luz en el "fin", sabiendo bien que todo fue una vil y dolora fantasía.
No puedo detener aquella melancólica película que me invade cada vez que pienso en el siguiente segundo sin la soledad que me provocas.
No importa cuanto espere a que todos los créditos caigan por el abismo, y que las palabras "basada en hecho reales" aparezcan como una luz en el "fin", sabiendo bien que todo fue una vil y dolora fantasía.
No puedo detener aquella melancólica película que me invade cada vez que pienso en el siguiente segundo sin la soledad que me provocas.
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