Hace no muchos milenios, existía un gordito dinosaurio, el cual nunca supo como expresarse bien.
El gordito, llamado Escalofrío (en.honor a su tatarabuelo), estaba profundamente enamorado de otro dinosaurio. Bueno, enamorado no, pero era el que más le llamaba la atención entre toda la manada de dinosaurios, por lo tanto, creyó estar profundamente enamorado. Pero nunca le hablaba, por temor al rechazo.
Un día, Escalofrios tuvo un sueño premonitorio, en donde vio el apocalipsis a no más de dos semanas, no le dijo a nadie, porque sabía qur no tenía caso advertirle a los demás. Pero entonces por su mente cruzó una pequeña partícula de ansiedad: moriría con un deseo incumplido y su alma rondaría eternamente entre los vivos.
Así que se armó de un valor que no le pertenecía y fue a confesar su "amor" al otro dinosaurio.
Fue rechazado pateticamente, todos se rieron de él y el mundo no se acabo.
Pero almenos el alma de Escalofrío no se quedo barada en este mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario