Sonreía
ladinamente mientras juagaba con un pequeño dado, sentado en una de esas sillas
de actor, apoyó completamente su espalda en el respaldo y cruzo las piernas
como señorita, sopló un mechón de su verde cabello y observo al extraño
inquilino- ¿Qué le trae por aquí?- Aquel pequeño, al cual le hablaba, tenía el
cabello largo y de café oscuro, no, negro. Sus ojos se dirigían al señor del
dado, ese que tenía el pelo verde y que no dejaba ver los suyos, realmente parecía
interesante- Solo... venía a conocer a la persona quien tiene tanto
prestigio... -bajo la cabeza demostrando su inferioridad y observo el negro
traje sin corbata del peli-verde era algo llamativo solo por estar puesto en
él- M-Me llamo... Mike... -dudó con cada palabra, tenía claro a qué venía, pero
no estaba desesperado como para decirle gritando, esperaba que no le encontrara
como alguien molesto. El peli-verde lo miro, como siempre, ladino, y tiro el
dado al suelo, salió el número 7, exacto un número que no debería estar en
aquel, era uno de 6 números, ninguno de un juego extravagante. Arreglo su
cabello dejando ver sus rasgados ojos de color celeste claro, y frunció el entrecejo
sonriendo- Con que así, Bueno, Maik, al parecer sabes cómo me llamo, pero de
todos modos te daré a saber mi nombre, Atsu. Ahora dime ¿qué es exactamente lo
que quieres? – Maik mordió su labio inferior y puso unos ojos de perrito, saco
de su bolsillo, de su chaqueta, una foto pequeña y sonrió tiernamente
-Quiero... que hagas algo malo con él ¿bien? -Quien se había llamado, a si
mismo, Atsu empezó a reír sarcásticamente y miro nuevamente el dado- Solo por
tú numero lo haré, pero, tienes que especificar lo que en verdad quieres que
haga coneste personaje ¿entendido? - Hizo sonar sus nudillos y se levanto, dio
unas vueltas alrededor del otro, lo inspecciono completamente, de pies a cabeza
y luego toco su cabello- Que suave, ¿qué tan maléfico puede ser? -Tomo la foto
que le habían mostrado, esa tenía a un alto chico, de cabello claro, con barba
insipiente y un musculoso cuerpo cubierto con caras ropas- una persona
interesante, de verdad...-
Le dio un
pequeño tic a Maik cuando tocaron su cabello, en verdad no le agradaba, pero
luego dio una sonrisa y toco el del otro. -Esas ideas creo que te las dejaré a
ti, se que tu imaginación para estas cosas son verdaderamente inusuales y
malvadas - El peli-negro cerró los ojos y bajo sus manos, puso una mueca de
molestia, había recordado lo que aquel chico de la foto de había hecho. El otro
lo seguía observando, como si fuera un pequeño ser que tiene en su cabeza
varias cosas interesantes, en verdad, con sus ojos que otra vez se habían
ocultado en su cabello verde, le clavaba la mirada, tan profundamente, que leía
su mente.
Ahí estaba
el peli-negro observando con toda impotencia un cuerpo que yacía ensangrentado
sobre un alto y delgado pilar que tenía a su alrededor varios clavos y vidrios.
Al otro lado de ese el chico de la foto, con una mirada perversa y un cigarro
en su mano, que reía y reía como si estuviera en un circo -¡Maldito! ¡¿Cómo te
has atrevido!? ¡Te mataré! -Gritaba Maik, ya casi llorando. Un fuerte viento
apareció dejando caer al muerto sobre los clavos, era una joven chica, con un
vestido naranjo manchado con su sangre, sus cabellos despeinados y sus ojos
extirpados. La imagen era tan impactante, pero, el rubio reía aún más dando una
fuerte jalada al cigarro, un placer puro, un placer sin igual. Maik se puso a
gritar sin control, gritar y llorar, corrió pisando los clavos y vidrios para
socorrer al destruido cuerpo, lloró como nunca, lloró como si el mundo se
acabara, pero, que más, con la muerte de la chica su mundo ya había acabado. -
¿Por... qué? ...-susurro- ¿por qué has hecho algo tan horrible… ¿No dijiste que
la amabas? ... entonces... ¡¿por qué?! - no podía dejar de llorar y
entristecerse por cada palabra. Pero, como decirte, más placer le daba al otro
el cual con su arrogante risa hablo por primera vez- porque, solamente, se me
dio la gana. -El peli-negro no pudo evitar dar el mayor grito que podía decir,
y el que jamás iba a escuchar -¡MUERETE!-
-Oh linda
historia- Dijo con un tono entretenido Atsu, el cual, como pudo desmostar, no
es humano. Camino, levantando bastante los pies, para sentarse nuevamente en su
extravagante silla, arreglo su cabello moviéndolo a un lado, sonrió con su típicos
labios ladinos y jugó con el dado de 7 números, el que no había recogido, pero
el mismo que estaba al lado del otro unos segundos atrás. Y lo dejo caer otra
vez, salió el numero 35. Paso su pulgar por su sonrisa a causa del alto número.
Maik, sorprendido y con los ojos llorosos, por aquel recuerdo, estaba preguntándose
sin cesar ¿por qué dijo eso?, ¿acaso escucho mis pensamientos?, ¿cómo…? Luego
miro extrañado el dado, ¿cómo diablos llego a un número tan alto?, ¿que era ese
dado?, ¿cuándo lo recogió?, tantas cosas. Un simple humano, como él, no podía
tomar hechos como esos normales, tal vez de ahí provenía el apodo del otro
"El maldito mago".
El
maldito mago que cumpliría lo que desearas a cambio de tu número, el maldito
mago que te regalaría todo lo que te podría hacer feliz. Como si fuera un
hombre de negocios, que podría cumplir
cualquier deseo tuyo, el que se sabía todos los trucos, el maldito mago que
tiene ya tu corazón en sus manos.
Maik se
propuso no preguntar nada, y borrar todo lo de su mente, si se asustaba iba a
ser rechazado, pero, en el momento lo que en verdad sentía era furia, sus
recuerdos solo le daban ese sentimiento -Bueno, ¿lo harás?, ¿ahora que sabes
porque quiero que hagas sufrir al chico?- Atsu lo miro, aunque dudo que alguien
se pudo haber percatado, y empezó a aplaudir- Bravo, bravo, has logrado que me
tenga razón para hacer algo malo, como has dicho, pero tú me has pedido hacerlo,
no pensarlo, no haré nada a menos que me digas que quieres que haga con él
¿deseas que le clave mil clavos? ¿Deseas que lo deje en lo alto de un pequeño
pilar sufriendo por su vida?, ¿deseas que le haga llorar sin sus ojos? -Como si
fuera el mismísimo bufón, rió. Las palabras que decía el peli-verde le
afectaron bastantes, pero, el no deseaba hacer las mismas cosas que se le
hicieron a la chica, si no, quería algo peor, remojo sus labios y paso su mano
por su frente- Que tal, si le sacas la lengua, las uñas, lo subes en el carrusel
de la muerte, no le dejas bajar, pero tampoco llegar al final, que agonice y
que no pueda volver a reír, que se pierda en el dolor, que se pierda sin su
corazón, que no vuelva a ver la luz, y que sienta todo el calor del infierno,
que no pueda salir del "país del
estúpido e innecesario sufrimiento" ... o si, y si puedes, vístelo de
naranjo y mánchalo de azul.- Ahora quien reía era él, mientras el otro seguía
sonriendo con su típica sonrisa.
-Ahora todo depende de tu numero, no te diré las
reglas, solo te diré si o no ¿bien? pero, en verdad me agradaron tus ideas para
hacerle sufrir... esperemos que consigas el número… -saco tres dados de la nada
y los tiro al suelo. Números, 8, 47, 20. Atsu rió y levanto sus brazos, luego
los dejo caer a su lado, y de sus mangas caían infinidades de dados, caían como
agua de una llave, el suelo alrededor de ambos se lleno de ellos. Maik los
miraba, pero intento no poner una cara der susto, solo quería demostrar ser
digno para que cumplan sus deseos. De las mangas del otro empezaron a caer
también cartas, cartas de números ralamente altos, también se lleno el suelo de
ellos. Finalmente, después de muchas carcajadas Atsu se levanto y abrió su
saco, pero también se abrió su pecho, y un agujero negro, que absorbió los
pensamientos de Maik, salió un cráneo, con marcas de tatuaje tipo Murgle, aquel
se partió en la comisura de la cabeza y salió un corazón, el que exploto,
marcando todo, los dados, las cartas y también al chico, de un brillante color
sangre. El peli-negro estaba sorprendido, con los ojos bien abiertos, eso era
totalmente sobrenatural ya no había nada de coherencia.
Los restos del corazón volvieron al flotante cráneo,
el cual abriendo su boca y sacando una podrida lengua dejo relucir, en gusanos
y otros insectos, el signo del infinito. Atsu empezó a reír cerrando su saco, piso
todo a su paso y toco con sus manchadas manos la igual cara del otro. - lo has
logrado, cumpliré tu deseo, yo el maldito mago, pero ahora sacaré algo que me
debe pertenecer, tranquilo no es nada de otro mundo, ni nada que te vaya a
afectar, nada que te quite la felicidad- Maik, sorprendido por dentro, pero con
una seria cara por fuera, dio un gran respiro, estaba feliz, no había muerto,
como la mayoría, en el intento. Algo preocupado por la petición del otro asintió
con la cabeza, no podía negarse, había llegado tan lejos, además, si moría...
reflexiono, no sería tan malo, vería a la chica, aunque no vería el sufrimiento
del otro- Bien… - dijo seguro, pero preocupado. El peli-verde sonrió y acerco
su rostro al del otro, era más pequeño se tuvo que agachar, para robarle un
tranquilo y dulce beso, Maik se sorprendió, ¿eso quería?, pero... su sorpresa
se volvió una pequeña marca en su corazón al oír las palabras siguientes del
otro- Bueno, ahora tengo a mi merced tu alma, cumpliré tu deseo. Tranquilo, no
haré nada con ella, solo... la llamaré cuando la necesite- Quien hablo se
voltio y dio unos pequeños pasos, levanto su mano y guardo todo en su manga,
desde los dados hasta la sangre, se sentó en su silla y miro al otro apoyándose
en su puño derecho- ¿algo más que necesites? - chasqueo los dedos de la mano
desocupada y cerró los ojos.
Oh dios... ¡ENSÉÑAME!
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