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30 may 2012

The hell of the magician.


    Sonreía ladinamente mientras juagaba con un pequeño dado, sentado en una de esas sillas de actor, apoyó completamente su espalda en el respaldo y cruzo las piernas como señorita, sopló un mechón de su verde cabello y observo al extraño inquilino- ¿Qué le trae por aquí?- Aquel pequeño, al cual le hablaba, tenía el cabello largo y de café oscuro, no, negro. Sus ojos se dirigían al señor del dado, ese que tenía el pelo verde y que no dejaba ver los suyos, realmente parecía interesante- Solo... venía a conocer a la persona quien tiene tanto prestigio... -bajo la cabeza demostrando su inferioridad y observo el negro traje sin corbata del peli-verde era algo llamativo solo por estar puesto en él- M-Me llamo... Mike... -dudó con cada palabra, tenía claro a qué venía, pero no estaba desesperado como para decirle gritando, esperaba que no le encontrara como alguien molesto. El peli-verde lo miro, como siempre, ladino, y tiro el dado al suelo, salió el número 7, exacto un número que no debería estar en aquel, era uno de 6 números, ninguno de un juego extravagante. Arreglo su cabello dejando ver sus rasgados ojos de color celeste claro, y frunció el entrecejo sonriendo- Con que así, Bueno, Maik, al parecer sabes cómo me llamo, pero de todos modos te daré a saber mi nombre, Atsu. Ahora dime ¿qué es exactamente lo que quieres? – Maik mordió su labio inferior y puso unos ojos de perrito, saco de su bolsillo, de su chaqueta, una foto pequeña y sonrió tiernamente -Quiero... que hagas algo malo con él ¿bien? -Quien se había llamado, a si mismo, Atsu empezó a reír sarcásticamente y miro nuevamente el dado- Solo por tú numero lo haré, pero, tienes que especificar lo que en verdad quieres que haga coneste personaje ¿entendido? - Hizo sonar sus nudillos y se levanto, dio unas vueltas alrededor del otro, lo inspecciono completamente, de pies a cabeza y luego toco su cabello- Que suave, ¿qué tan maléfico puede ser? -Tomo la foto que le habían mostrado, esa tenía a un alto chico, de cabello claro, con barba insipiente y un musculoso cuerpo cubierto con caras ropas- una persona interesante, de verdad...-
     Le dio un pequeño tic a Maik cuando tocaron su cabello, en verdad no le agradaba, pero luego dio una sonrisa y toco el del otro. -Esas ideas creo que te las dejaré a ti, se que tu imaginación para estas cosas son verdaderamente inusuales y malvadas - El peli-negro cerró los ojos y bajo sus manos, puso una mueca de molestia, había recordado lo que aquel chico de la foto de había hecho. El otro lo seguía observando, como si fuera un pequeño ser que tiene en su cabeza varias cosas interesantes, en verdad, con sus ojos que otra vez se habían ocultado en su cabello verde, le clavaba la mirada, tan profundamente, que leía su mente.
    Ahí estaba el peli-negro observando con toda impotencia un cuerpo que yacía ensangrentado sobre un alto y delgado pilar que tenía a su alrededor varios clavos y vidrios. Al otro lado de ese el chico de la foto, con una mirada perversa y un cigarro en su mano, que reía y reía como si estuviera en un circo -¡Maldito! ¡¿Cómo te has atrevido!? ¡Te mataré! -Gritaba Maik, ya casi llorando. Un fuerte viento apareció dejando caer al muerto sobre los clavos, era una joven chica, con un vestido naranjo manchado con su sangre, sus cabellos despeinados y sus ojos extirpados. La imagen era tan impactante, pero, el rubio reía aún más dando una fuerte jalada al cigarro, un placer puro, un placer sin igual. Maik se puso a gritar sin control, gritar y llorar, corrió pisando los clavos y vidrios para socorrer al destruido cuerpo, lloró como nunca, lloró como si el mundo se acabara, pero, que más, con la muerte de la chica su mundo ya había acabado. - ¿Por... qué? ...-susurro- ¿por qué has hecho algo tan horrible… ¿No dijiste que la amabas? ... entonces... ¡¿por qué?! - no podía dejar de llorar y entristecerse por cada palabra. Pero, como decirte, más placer le daba al otro el cual con su arrogante risa hablo por primera vez- porque, solamente, se me dio la gana. -El peli-negro no pudo evitar dar el mayor grito que podía decir, y el que jamás iba a escuchar -¡MUERETE!-
   -Oh linda historia- Dijo con un tono entretenido Atsu, el cual, como pudo desmostar, no es humano. Camino, levantando bastante los pies, para sentarse nuevamente en su extravagante silla, arreglo su cabello moviéndolo a un lado, sonrió con su típicos labios ladinos y jugó con el dado de 7 números, el que no había recogido, pero el mismo que estaba al lado del otro unos segundos atrás. Y lo dejo caer otra vez, salió el numero 35. Paso su pulgar por su sonrisa a causa del alto número. Maik, sorprendido y con los ojos llorosos, por aquel recuerdo, estaba preguntándose sin cesar ¿por qué dijo eso?, ¿acaso escucho mis pensamientos?, ¿cómo…? Luego miro extrañado el dado, ¿cómo diablos llego a un número tan alto?, ¿que era ese dado?, ¿cuándo lo recogió?, tantas cosas. Un simple humano, como él, no podía tomar hechos como esos normales, tal vez de ahí provenía el apodo del otro "El maldito mago".
      El maldito mago que cumpliría lo que desearas a cambio de tu número, el maldito mago que te regalaría todo lo que te podría hacer feliz. Como si fuera un hombre de negocios,  que podría cumplir cualquier deseo tuyo, el que se sabía todos los trucos, el maldito mago que tiene ya tu corazón en sus manos.
    Maik se propuso no preguntar nada, y borrar todo lo de su mente, si se asustaba iba a ser rechazado, pero, en el momento lo que en verdad sentía era furia, sus recuerdos solo le daban ese sentimiento -Bueno, ¿lo harás?, ¿ahora que sabes porque quiero que hagas sufrir al chico?- Atsu lo miro, aunque dudo que alguien se pudo haber percatado, y empezó a aplaudir- Bravo, bravo, has logrado que me tenga razón para hacer algo malo, como has dicho, pero tú me has pedido hacerlo, no pensarlo, no haré nada a menos que me digas que quieres que haga con él ¿deseas que le clave mil clavos? ¿Deseas que lo deje en lo alto de un pequeño pilar sufriendo por su vida?, ¿deseas que le haga llorar sin sus ojos? -Como si fuera el mismísimo bufón, rió. Las palabras que decía el peli-verde le afectaron bastantes, pero, el no deseaba hacer las mismas cosas que se le hicieron a la chica, si no, quería algo peor, remojo sus labios y paso su mano por su frente- Que tal, si le sacas la lengua, las uñas, lo subes en el carrusel de la muerte, no le dejas bajar, pero tampoco llegar al final, que agonice y que no pueda volver a reír, que se pierda en el dolor, que se pierda sin su corazón, que no vuelva a ver la luz, y que sienta todo el calor del infierno, que no pueda  salir del "país del estúpido e innecesario sufrimiento" ... o si, y si puedes, vístelo de naranjo y mánchalo de azul.- Ahora quien reía era él, mientras el otro seguía sonriendo con su típica sonrisa.
-Ahora todo depende de tu numero, no te diré las reglas, solo te diré si o no ¿bien? pero, en verdad me agradaron tus ideas para hacerle sufrir... esperemos que consigas el número… -saco tres dados de la nada y los tiro al suelo. Números, 8, 47, 20. Atsu rió y levanto sus brazos, luego los dejo caer a su lado, y de sus mangas caían infinidades de dados, caían como agua de una llave, el suelo alrededor de ambos se lleno de ellos. Maik los miraba, pero intento no poner una cara der susto, solo quería demostrar ser digno para que cumplan sus deseos. De las mangas del otro empezaron a caer también cartas, cartas de números ralamente altos, también se lleno el suelo de ellos. Finalmente, después de muchas carcajadas Atsu se levanto y abrió su saco, pero también se abrió su pecho, y un agujero negro, que absorbió los pensamientos de Maik, salió un cráneo, con marcas de tatuaje tipo Murgle, aquel se partió en la comisura de la cabeza y salió un corazón, el que exploto, marcando todo, los dados, las cartas y también al chico, de un brillante color sangre. El peli-negro estaba sorprendido, con los ojos bien abiertos, eso era totalmente sobrenatural ya no había nada de coherencia.
Los restos del corazón volvieron al flotante cráneo, el cual abriendo su boca y sacando una podrida lengua dejo relucir, en gusanos y otros insectos, el signo del infinito. Atsu empezó a reír cerrando su saco, piso todo a su paso y toco con sus manchadas manos la igual cara del otro. - lo has logrado, cumpliré tu deseo, yo el maldito mago, pero ahora sacaré algo que me debe pertenecer, tranquilo no es nada de otro mundo, ni nada que te vaya a afectar, nada que te quite la felicidad- Maik, sorprendido por dentro, pero con una seria cara por fuera, dio un gran respiro, estaba feliz, no había muerto, como la mayoría, en el intento. Algo preocupado por la petición del otro asintió con la cabeza, no podía negarse, había llegado tan lejos, además, si moría... reflexiono, no sería tan malo, vería a la chica, aunque no vería el sufrimiento del otro- Bien… - dijo seguro, pero preocupado. El peli-verde sonrió y acerco su rostro al del otro, era más pequeño se tuvo que agachar, para robarle un tranquilo y dulce beso, Maik se sorprendió, ¿eso quería?, pero... su sorpresa se volvió una pequeña marca en su corazón al oír las palabras siguientes del otro- Bueno, ahora tengo a mi merced tu alma, cumpliré tu deseo. Tranquilo, no haré nada con ella, solo... la llamaré cuando la necesite- Quien hablo se voltio y dio unos pequeños pasos, levanto su mano y guardo todo en su manga, desde los dados hasta la sangre, se sentó en su silla y miro al otro apoyándose en su puño derecho- ¿algo más que necesites? - chasqueo los dedos de la mano desocupada y cerró los ojos.

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