Una pequeña desesperación recorre mi cuerpo, unos insignificantes
pasos se escuchan en mi cabeza, no puedo quedarme quieto, siento como las lagrimas
corren por mi garganta. No sé si quiero llorar o si quiero vociferar mis intestinos. Lo único que
continua su camino son las esperanzas de un toque, pero no, lo que juega mal
con mi ánimo es mi mismo ser, no debo enredar en culpa el que no haya sido sablista de calor. Yo soy el que esta jugando con su propio muñeco vudú, yo
soy el que quiere desesperanzar lo que es llamado salida
Mis oídos están abiertos a la misma melodía una y
otra vez, por siempre y para siempre, la melodía que me hace danzar de una
forma tan horrible, la catarsis de las letras sin significado y aquellas que
nunca seré capaz de interpretar. Ese, eso, esto, es lo último que llevara mi
memoria a la tierra, el temor a sentir en mi espalda una mirada que acabe con
esta tranquilidad que siempre traigo conmigo.
Palabras irónicas sin sentido, incoherencias que llenan una pantalla.
Palabras irónicas sin sentido, incoherencias que llenan una pantalla.
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