¡Oh, Julieta! ¿Dónde estás?
No te encuentro.
¡Julieta! ¿Por qué es que te busco?
Si encerrada ya yaces en mi pecho,
Clavando incómodas y humillantes espinas,
Sin un derecho.
¡Oh, Julieta! Ve, esconde nuestro rencuentro,
Se donde te hayas, Conozco cada puerta, cada secreto.
¿Cuándo y por qué dejé de ansiar vuestro regreso?
¡Oh, Julieta! ¿Por qué es que lloras desesperada?
Sabes que soy quien te mantiene y te condena.
Yo, Romeo, Quien se proyecta en vuestro reflejo.
¡Oh, Julieta!
No te manifiestes
en el vislumbre de nuestro espejo.
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