Caminaba por el mismo rutinario camino de toda mi vida, de mi desconcertada mirada observe a ese alguien quien suspiraba en silencio , su expresión no cambiaba ni con el suave sonido del viento, mas ignoré el hecho. Mis pies siguieron su camino, el mismo de siempre y el mismo de todos, no pude percatarme en el momento en que quede frente él.
Mis brazos lo envolvieron al siguiente momento luego de pestañear, sentía como su tristeza se traspasaba a mi cuerpo, era una firme pasión y de alguna manera sonreí. Cuando fue el momento, le deje y continúe mi camino, orgulloso de haber dado un abrazo innecesario.
Seguido de algunos metros me pregunté que hacía estrujando un delgado árbol.
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